La Justicia ratificó la condena a 50 años de prisión para un hombre que abusó de sus hijas

El empresario Alejandro Rosario Manuel Leguizamón que fue condenado en el año 2021 a 50 años de prisión, acusado de abusar sexualmente de cuatro de sus seis hijas cuando eran menores de edad. Este año, el hombre apeló el fallo en su contra pero el pasado miércoles la Justicia ratificó su condena.

La Justicia ratificó la condena a 50 años de prisión para un hombre que abusó de sus hijas
La Justicia ratificó la condena a 50 años de prisión para un hombre que abusó de sus hijas

El agresor de 56 años, dueño de una fábrica de membranas, se justificó asegurando que la condena estuvo basada en “pruebas falsas, contaminadas y subjetivas”. Sin embargo, la Sala III del Tribunal de Casación Penal bonaerense a cargo de su revisión rechazó este recurso y ratificó la sentencia.

Alejandro Rosario Manuel Leguizamón. (Foto: Primer Plano Online)

En el informe los jueces sostienen que el «testimonio brindado por las víctimas resulta medular para acreditar los extremos del hecho, toda vez que los mismos suelen tener lugar en un ámbito de intimidad, en el que resulta inusual a la presencia de testigos a través de cuya declaración pueda reforzarse la prueba reunida”.

Casación, que también ratificó la condena, sostuvo: “Debe mantenerse la pauta severizante relativa a la especial forma de comisión de los ilícitos, pues, sin perjuicio del evidente ataque a la integridad sexual de las víctimas, la mecánica para su concreción incluyó un permanente sometimiento violento, que incluía golpes y humillaciones, circunstancia que aumentó la gravedad de los sucesos padecidos por las víctimas”.

El abrazo de las hermanas Leguizamón, tras escuchar la sentencia contra su padre. (Foto: gentileza Clarín).

La condena, ejemplar para la Justicia bonaerense, responde a los delitos de «abuso sexual, abuso sexual gravemente ultrajante para la víctima reiterados -tres hechos-, abuso sexual con acceso carnal reiterados -en nueve oportunidades-, todos ellos agravados por haber sido cometido por ascendiente y por la situación de convivencia preexistente, todos concursados realmente entre sí y en concurso ideal con corrupción agravada por la violencia ejercida», además por las amenazas que el mismo Leguizamón hizo a sus hijas cada vez que estas amagaron con denunciar los abusos, «por ser el autor ascendiente y conviviente reiterada -tres oportunidades-, todo ello en concurso real».

Los abusos sucedieron años atrás en la intimidad de la casa familiar en la localidad de Castelar, provincia de Buenos Aires. Romina fue la primera hija de Leguizamón que denunció a su padre en abril del 2016.

En su declaración señaló que tenía cinco años la primera vez que fue abusada y que en todos los hechos el hombre la amenazaba para que no cuente nada. Según la chica, la denuncia fue impulsada por una carta que el el abusador le envió a su hija:

«Lo mío con vos no es abuso, es incesto. Yo estoy enamorado de vos y juntos tenemos que hablar con tu mamá para que ella haga una terapia y lo acepte”.

Tras esta primera denuncia, sus otras hermanas decidieron ser parte y contar también los abusos que sufrieron durante años. Las hijas del agresor hoy tienen 28, 30, 31 y 32 años.

Durante el juicio Leguizamón rechazó las denuncias en su contra aunque en una oportunidad sostuvo que “alguna vez se me fue la mano”.

Aunque Romina señaló que su madre estuvo “ausente” o “distante” durante los abusos, señaló que la mujer también era víctima: “Recuerdo que varias veces le puso un arma en la boca por celos”.

Durante la ratificación de la sentencia, el fiscal le preguntó a la denunciante cómo estaba su vida hoy y ella respondió: “Soy libre”.

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