24 de julio «Día de la Integración de América Latina» en homenaje a Simón Bolívar

La Asociación Latinoamericana de Integración declaró que todos los 24 de julio se celebrara el «Día de la Integración de América Latina» en homenaje a Simón Bolívar que nació en esa misma fecha en 1783.

El objetivo de esta efeméride es difundir la idea de que la integración latinoamericana contribuye al fortalecimiento de las democracias, a la identidad cultural y jurídica de América Latina, al crecimiento económico, al mantenimiento de la paz, al robustecimiento de la negociaciones internacionales, al desarrollo humano de las personas y a la creación de una comunidad latinoamericana.


Simón Bolívar fue un prócer venezolano que luchó para liberar a los pueblos americanos de la dominación extranjera. Su sueño era verlos unidos en una sola patria.
Desde el momento mismo de la Independencia, los/as libertadores comprendieron que un enorme peligro –mayor que el propio Imperio español- amenazaba a la naciente sociedad latinoamericana emancipada: su división y separación en pequeñas unidades territoriales. Simón Bolívar, San Martín, Bernardo de Monteagudo, entre tantos y tantas otras, vieron tempranamente el riesgo que implicaba para las nacientes repúblicas quedar “en disponibilidad” frente a las intenciones neocolonialistas de las grandes potencias de aquella época.Desde 1810 hasta 1825 batalló Bolívar (junto a los grandes libertadores latinoamericanos) en un doble objetivo: ganar la guerra independentista y construir la gran nación latinoamericana.
El Congreso Anfictiónico de Panamá, cuando Bolívar estaba – en 1826- en la cúspide de su poder, fue su último gran intento: constituir una Confederación latinoamericana con un gobierno único. Conformar una nueva y enorme nación en un pie de igualdad con las grandes potencias del mundo. Ese primer llamado a la integración latinoamericana fracasó pues asistieron sólo la Gran Colombia, México, Perú y la República Centroamericana, quedando sin representación Argentina, Chile, Brasil, Bolivia y Paraguay.
De allí en más dos fuerzas opuestas se enfrentaron – y se enfrentan hoy – en América Latina: una, las fuerzas de las elites del gran capital, terratenientes y comerciales cuyos intereses estaban vinculados a los de la economía europea y norteamericana. Para esas elites, la integración era una ilusión que impedía hacer rápidos y beneficiosos negocios directamente con las potencias de la época. Así, cada elite en Buenos Aires, Montevideo, Santiago de Chile, Río de Janeiro, Carcas o Bogotá, prefirió constituir “su” pequeño país y atarlo a la suerte de Gran Bretaña o Estados Unidos.
La otra fuerza, es la fuerza que constituyen los pueblos y los líderes populares latinoamericanos: una larga tradición iniciada por Bolívar y retomada por el líder de la independencia cubana José Martí, por pensadores como Manuel Ugarte, Carlos Mariátegui o la Reforma Universitaria de 1918. Una tradición retomada por Getulio Vargas, Juan Domingo Perón y Jacobo Arbenz, por la Revolución Cubana con Fidel y el Che y el socialismo chileno de Salvador Allende, por los gobiernos populares de principios del siglo XXI (Evo Morales, Chávez, Rafael Correa, Néstor y Cristina Kirchner, Lula Da Silva.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s