Falleció Cristina Calderón, de 93 años, la última hablante nativa del idioma yagán, en el centro comunitario local de Puerto Williams

Cristina Calderón, que se convirtió en símbolo de la resistencia cultural de los pueblos originarios de Chile, falleció a los 93 años. Aunque sobreviven descendientes de la etnia Yagán, tras la muerte de Calderón no queda ningún hablante de ese pueblo nativo.

No queda en el planeta una persona que hable yagán, idioma de la etnia en los fríos paisajes del extremo sur de Chile. Cristina Calderón murió el miércoles 16 de febrero y con ella se lleva el idioma de sus antepasados.

«Ha fallecido mi madre, Cristina Calderón, a los 93 años. Tengo una pena profunda por no estar con ella al momento de partir. Es una noticia triste para los yagán. Todo lo que haga en el trabajo en el que estoy, será en tu nombre. Y en él, estará también reflejado tu pueblo», publicó a través de su cuenta de Twitter su hija, Lidia González Calderón, una de los 155 miembros de la asamblea que redacta la nueva Constitución chilena.

Conocida como ‘La abuela Cristina’, Calderón fue reconocida por el Gobierno como un «tesoro humano vivo», tras años de trabajo para preservar la cultura e idioma de su pueblo, un lenguaje no escrito y melódico, que vislumbraba el ocaso.

«Soy la última hablante yagán. Otros igual entienden, pero no hablan ni saben como yo», reconocía en 2017 a un grupo de periodistas que la visitó en la Villa Ukika, el lugar donde reside gran parte del casi centenar de descendientes yaganes que aún sobreviven, a un kilómetro de Puerto Williams, la localidad más austral del planeta

“Sus enseñanzas seguirán vivas por siempre”

«Su cariño, enseñanzas y luchas desde el sur del mundo, donde todo comienza, seguirán vivos por siempre», señaló el presidente electo, Gabriel Boric, oriundo de Punta Arenas, la ciudad más austral del país, en el extremo meridional de América del Sur.

Los Yagán fueron un pueblo nómada de expertos navegantes que habitó hace más de 6.000 años el archipiélago de Tierra del Fuego, en el extremo sur de Latinoamérica, en territorio chileno y argentino.

Al igual que otras etnias, su población disminuyó significativamente, alrededor del 50 %, tras la llegada de los colonos a Chile en el siglo XIX.

En la actualidad, los casi cien descendientes viven en varias comunidades, la más numerosa la de Villa Ikika, cerca de Puerto Williams, en la zona austral de Chile.

Aunque los sobrevivientes de la etnia no hablan el idioma originario por completo, Calderón es recordada por su lucha a favor de la preservación de su lenguaje y tradiciones.

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