La actividad industrial fue motor clave de un crecimiento económico que sorprendió en 2021

La actividad fabril terminará el 2021 con una suba superior al 12%, gracias a la necesaria sustitución de importaciones ante la crisis del comercio internacional y la decisión del Gobierno por reindustrializar la economía. Los empresarios se quejaron por las altas tasas de financiamiento y por la incertidumbre de los costos por la inflación local y mundial.
La producción de acero fue uno de los sectores más dinámicos del 2021
La producción de acero fue uno de los sectores más dinámicos del 2021
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El crecimiento económico de la Argentina terminó con sorpresas para un mundo que había visto al país hundirse en una crisis recesiva durante buena parte del gobierno de Cambiemos y que luego se vio agravada por una pandemia sanitaria de efectos catastróficos en términos productivos y comerciales, que incluyó además endeudamiento público nunca visto antes debido al volumen récord del crédito asumido ante el FMI. La suba será cercana al 10% y quedará en un empate técnico con la brutal caída del trágico 2020.

Las razones que llevaron a un resultado inesperado, para propios y ajenos, dejarán margen de análisis. Un proceso de industrialización que contó con el guiño de la necesidad de sustituir importaciones, por decisión y también por obligación ante la caída del comercio mundial y sus consecuencias en el abastecimiento de la cadena de valor global; un crecimiento de los precios de los commodities que permitió ingresos extraordinarios al Estado ante restricciones mayores; y un cuidado en el comercio exterior, desde donde se priorizaron las importaciones productivas, gracias a medidas extraordinarias que se multiplicaron en el mundo; fueron algunos ejemplos.

La suba de la producción se comportó irregular. Las comparaciones interanuales dejaron de ser medida ante la abrupta caída desde marzo de 2020, debido a los aislamientos sociales por decisión sanitaria. Entonces, la marcha se contrastó ante 2019, por un lado, y mes a mes, por el otro. El éxito se alcanzó contra los números de la prepandemia, aunque hacía casi dos años que el país había entrado en recesión.

Fue desparejo, sin embargo, el ritmo mensual. Mientras hubo sectores industriales que «volaban» por recuperación contundente, otros rubros habían quedado rezagados en el proceso de reactivación. Incluso, hacia adentro de los sectores se pudo ver un comportamiento dispar, con subas y bajas en categorías que estaban agrupadas bajo el mismo signo. Por caso, lo vinculado a la maquinaria agrícola empujó con fuerza a su cadena de abastecimiento.

Acceso al dólar

Los conflictos por el acceso al Mercado Único y Libre de Cambios (MULC) generaron distorsiones en la producción local, que en un par de períodos vio demorados ingresos de insumos o bienes de capital para la producción. La contrapartida, que liberó el cepo cambiario para la industria fue el crecimiento exponencial de las exportaciones, que en lo que va del 2021 está a la altura del 2013, cuando la Argentina aun crecía.

El crawling peg que el Banco Central adoptó para evitar atrasos en el dólar se ralentizó por el efecto del «año electoral» y puso tensión nuevamente a la competitividad de la producción nacional. En una delgada línea de juego, una fuerte devaluación obligada por el mercado dispararía la inflación y consigo los costos de las fábricas, con el ancla de llevarse consigo el desgastado poder adquisitivo, que explicó en parte la recuperación hasta el momento.

Las fábricas atravesaron estos problemas, entre otros, con más entusiasmo que certezas. Es cierto que las políticas oficiales permitían prever un horizonte de sustento para la producción nacional, pero ante urgencias sanitarias prioritarias, y con una pobreza que requería medidas urgentes, hubo necesidades que quedaron postergadas.

Es el caso del financiamiento productivo, luego de un tiempo de bonanza durante los cierres más duros de la cuarentena de 2020. El crédito para fabricar en el país se encareció, aunque por debajo de los índices de inflación. Si bien es un dato positivo, endeudarse a tasas del 40% para invertir en una fábrica resultó «muy caro», según los propios empresarios. Para colmo de males, subirse a la cartera de clientes de un banco significaba mostrar números de solvencia en pandemia que habían sido exterminados por la crisis sanitaria.

Estas variables, y muchas otras que no integraron este decálogo, fueron puestas sobre las mesas de negociaciones que se abrieron en la crisis. Los industriales admitieron que el debate actual es por problemas de crecimiento, aunque para el retorno a las épocas de oro (el recuerdo cercano es el 2011) reclaman previsibilidad, materia que combina una baja de la inflación, una devaluación controlada financiamiento productivo: «Un plan para la industria por, al menos, diez años», afirman desde la Unión Industrial Argentina (UIA).

Subas y bajas productivas

Ocho de 12 sectores subieron ante el 2019. La recuperación vino de la mano de los bienes durables y sus encadenamientos (Automotores, Minerales no Metálicos, Químicos, Caucho y Plásticos, Tabaco, Metalmecánica y Papel y Cartón). La suba en Alimentos y Bebidas fue por la molienda de oleaginosas y cereales, por los altos precios internacionales. Cuatro sectores tuvieron mejoraspero aun por debajo de 2019: Refinación de Petróleo, Edición e Impresión, Metales Básicos y Productos textiles.

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