“La solidaridad que nos abriga”: la campaña de @gargantapodero

Desde La Garganta Poderosa acuden a la solidaridad de la comunidad para poder dotar de grupos electrógenos a los espacios comunitarios de los barrios donde “temporada de invierno” en realidad significa “temporada de incendios”, comprarán garrafas y leña para los comedores que gastan alrededor de medio millón de pesos para cocinar mes a mes, y darán abrigos a las familias que más sufren las heladas en todos los rincones del país.

"La solidaridad que nos abriga": la campaña de La Garganta Poderosa
“La solidaridad que nos abriga”: la campaña de La Garganta Poderosa

“Una ola polar nos sacudió en la orilla de la desigualdad, debajo de una frontera infranqueable: la línea de la pobreza. Acá no existe el “team invierno”, porque es la época más dura del año, ya que a las problemáticas estructurales se les suma el frío implacable. Temperaturas bajo cero exponen todavía más la precariedad de nuestros barrios, que son el escenario ideal para una tragedia: en las noches imposibles, improvisamos unas frazadas como telón. Sin gas natural, calefaccionarse y cocinar resulta una odisea; ni aplausos ni ovaciones, la creatividad tiene como premio la subsistencia”, comienza el comunicado.

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A través de sus redes sociales, hicieron llegar a sus lectores la realidad que enfrentan día a día muchos argentinos: “En Mendoza, Maira, del Barrio Constitución de San Rafael, cubre los agujeros de la ventana con trapos, mientras que Alejandra en su ranchito del Bosco III de Santiago del Estero se divide tres camas con sus cinco hijos, para que sobren algunas mantas que luego cuelgan de las puertas. Los braceros, única opción para tantísimas familias, amenazan las paredes de madera cubiertas con nylon y, así como la Villa 21-24 de CABA sufrió 10 cortes de luz en la última semana, los incendios crecen exponencialmente cuando se sobrecarga un tendido eléctrico o cuando explota una zapatilla”.

Mientras “el frío pega en todos lados, en la villa mata”, remarcan desde La Garganta Poderosa.
“Ninguna de nuestras Casas de las Mujeres y las Disidencias cuenta con red de gas, como tampoco nuestros comedores, a pesar de que en alguno se pueda ver cómo la “normalidad” pasa cerquita: en Fiske Menuco, Río Negro, el caño maestro está a 20 metros del merendero Sueños Revolucionarios, donde María Crispina debe gastar 18 mil pesos por mes en ocho atados de leña y 900 en cada garrafa. Más allá de la dificultad que representa per se, el gas envasado tiene un costo muchísimo mayor y no hay ninguna regulación al precio de venta; como si fuera poco, no puede pagarse con la tarjeta Alimentar, ¿o acaso vieron algún garrafero con posnet? Para peor, la madera y el carbón largan un humo tóxico que en muchísimas ocasiones nos conduce al hospital, pero es la única forma de zafar, cuando el frío lastima sin piedad”, cuentan.

Teniendo en cuenta este panorama y la necesidad de brindar una solución, acuden a las donaciones solidarias: “Como lo hicimos en los peores momentos de esta noche eterna que le llamamos pandemia, cuando la demanda desbordaba aun más que ahora en los comedores, cuando instalamos nodos de conectividad para seguir las clases en barriadas sin Internet y cuando cargamos con agua potable tanques comunitarios autogestionados para poder higienizarnos en el pico de casos”.

“Iremos dotando de grupos electrógenos a los espacios comunitarios de los barrios donde “temporada de invierno” en realidad significa “temporada de incendios”, compraremos garrafas y leña para los comedores que gastan alrededor de medio millón de pesos para cocinar mes a mes, y abrigaremos a las familias que más sufren las heladas en todos los rincones del país. Porque celebramos que la Ley de Zonas Frías subsidie el gasto de gas natural para más de tres millones de nuevos beneficiarios, pero vale aclarar que no impacta en los barrios empobrecidos, básicamente porque no tenemos red de gas. Pues confiando en la buena voluntad de los dirigentes y abordando la necesidad de soluciones urgentes, aun con la escasez de respuestas, generamos una serie de propuestas que detallaremos a continuación, entretanto seguimos exigiendo urbanización”, explican desde la organización.

Con el aporte de la comunidad, apuntan a comprar:

  • 40 mil frazadas. -Costo: $40.000.000
  • Estufas eléctricas halógenas, estufas para gas envasado y caloventores para 7.400 familias. -Costo: $55.130.000
  • 222 garrafas de 10 kg con sus recargas mensuales y leña para las familias de la Patagonia. -Costo: $11.811.000
  • 74 grupos electrógenos trifásicos de 25L y 6000w para espacios comunitarios, con 10.000 litros de nafta correspondiente al uso durante el invierno. – Costo: $9.871.600
  • COSTO TOTAL DE LA CAMPAÑA: $116.812.600

Podés donar por transferencia bancaria:
CBU: 1910022355002200206046
CUIT: 30-71095869-2
Alias: MOTO.PODEROSA

Para donar a través de Mercado Pago, hacé clic acá.

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