Un 19 de mayo pero de 1972 fallecía José Alberto Iglesias “Tanguito”

Un 19 de mayo pero de 1972 fallecía trágicamente José Alberto Iglesias, mas conocido como “Tanguito”, uno de los pioneros del rock argentino y coautor de La Balsa.

En la madrugada del 19 de mayo de 1972, logró fugarse y consiguió llegar a la estación Palermo, con la intención de abordar un tren del Ferrocarril General San Martín rumbo a su casa.​ Ese día, alrededor de las 10:50, Tanguito cayó a las vías, acabando su vida bajo las ruedas del tren en el puente sobre la avenida Santa Fe. Ya que el episodio jamás fue investigado, se ignora si su muerte se produjo de forma accidental, por suicidio o incluso homicidio, ya que varios de sus amigos siguen afirmando que alguien lo arrojó del tren. La noticia de su fallecimiento no fue recogida por ningún medio. Tenía 26 años.

Los tiempos de La Cueva

El célebre bar-teatro La Cueva fue el epicentro donde se reunían varios músicos que más tarde cobrarían gran notoriedad para el rock argentino. Era un sótano ubicado en la Avenida Pueyrredón 1723 (esquina Juncal, Recoleta) que primero fue un cabaré llamado sucesivamente «Jamaica» y «El Caimán», y por último un club de jazz («La Cueva de Pasarotus»). En el otoño de 1964 se lo reformó y rebautizó La Cueva. En poco tiempo se convirtió en un reducto de la bohemia porteña, donde tocaban músicos maduros de jazz y también se escuchaban las nuevas tendencias de artistas de rock más jóvenes. Allí se reunían estrellas consagradas como Sandro, con futuras figuras como Moris, King Clave-baladista, Javier Martínez, Alejandro Medina, Billy Bond, Litto Nebbia, Miguel Abuelo, Ricardo Lew, Charly Camino, Carlos Mellino, Ciro Fogliatta y Pajarito Zaguri, además de Pipo Lernoud (poeta y más tarde fundador y director de la revista Expreso Imaginario) y Miguel Grinberg (poeta, escritor y periodista). Numerosas bandas se formaron en el ambiente generado por ese club: Nebbia y Fogliatta formaron Los Gatos y Mellino y Medina Los Seasons. A partir de 1966, Tanguito frecuentó asiduamente La Cueva hasta su cierre definitivo.

Con la intención de difundir y promocionar al creciente movimiento roquero, del cual formaban parte varios artistas que actuaban en La Cueva, Miguel Grinberg produjo en el Teatro de la Fábula (Agüero 444, Almagro) De aquí, de allá y de todas partes, un ciclo de conciertos que se llevaron a cabo los días 7, 14 y 21 de diciembre de 1966, a las 21.00 horas. Iglesias estuvo entre los participantes, presentándose con el seudónimo de «Donovan el Protestón». Interpretó las canciones «Tutti Frutti» de Little Richard y una improvisación de «Perro Feroz» (en inglés: «Hound Dog») de Jerry Leiber and Mike Stoller, dos clásicos del repertorio de Elvis Presley. También estuvieron Moris, Bob Vincent, quien realizó interpretaciones de Bob Dylan, Morgan X (Miguel Grinberg) y The Seasons.​

La Perla del Once

Durante la época en que funcionó La Cueva, un grupo de bohemios (entre ellos Tanguito) frecuentaban también el bar La Perla del Once (Jujuy y Avenida Rivadavia, Plaza Once). ​Pipo Lernoud recuerda esas reuniones:” Se llegaba a La Perla al salir de La Cueva, caminando lo más derecho posible hacia la izquierda unas 20 cuadras. En ese lugar se armaba una cosa muy caliente. Todo el mundo traía su cuadernito, su libretita, sus papelitos donde tenía anotado algo: una canción o una frase que había leído. No era que nos sentábamos y nos quedábamos callados. Era todo el tiempo divague, conversar y mostrar lo que teníamos escrito”.

El éxito de «La balsa

Según relata Litto Nebbia, «La balsa» fue compuesta durante una madrugada, cuando Tanguito se dirigió al baño de La Perla del Once. Le gustaba el sonido reverberante del ambiente, aunque los mozos —camareros— le prohibían tocar allí. Fue en ese bar donde comenzó a esbozar sus primeros versos y los acordes iniciales del tema: Tengo que conseguir mucha madera, / tengo que conseguir de donde pueda. / Y cuando mi balsa esté lista, partiré hacia la locura. / Con mi balsa yo me iré a naufragar.«La balsa».

Más tarde, Nebbia terminó la canción, dotándola de un aire de bossa nova (la armonía del principio es similar a la de «Garota de Ipanema», de Antonio Carlos Jobim). A sus compañeros de Los Gatos les gusto el tema, y el 19 de junio de 1967 lo grabaron en los estudios de la discográfica RCA, con la cual tenían contrato. El lado B del sencillo fue «Ayer nomás», con letra de Lernoud (retocada por Nebbia para eludir la censura), y música de Moris. Este sencillo (primero de Los Gatos) se publicó el 3 de julio siguiente, vendiendo 250 000 copias en pocas semanas. Fue la única obra de Tanguito que le proporcionó importantes ganancias. Cuando cobró las primeras regalías, Tanguito compró pantalones, zapatos, botas, camisas, dos guitarras, muchos discos de vinilo y un combinado Ranser. En el libro A un paso del cielo: confesiones de un superviviente, su autor, el músico Daniel Irigoyen, cuenta que una de esas guitarras se la regaló a él, quien fue amigo de Tanguito en esa época del rock nacional. Se trataba de dos guitarras acústicas Repiso, una original y otra imitación.

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