Una joven qom pide que se caratule como femicidio las muertes de su hermana y madre

Lissette Fernández impulsa la lucha por el esclarecimiento de las muertes de su hermana y madre y asegura que se dieron en un contexto de “red de trata de personas con complicidad de la policía”.

Una joven qom pide que se caratule como femicidio las muertes de su hermana y madre(Foto: @JusticiaPorMicaelaFernandez (Facebook))
Una joven qom pide que se caratule como femicidio las muertes de su hermana y madre | Foto: @JusticiaPorMicaelaFernandez (Facebook

Una joven qom solicitó a la justicia de Talar de Pacheco que cambie la carátula de la causa que investigó como un suicidio la muerte de su hermana de 14 años, ocurrida en el 2013, ya que sostuvo que se trató de un femicidio en el que estaría involucrada una red de trata de personas y la policía bonaerense. Además, reclama por la muerte de su madre, que falleció un año después, en circunstancias aún no aclaradas.

Se trata de la muerte de Micaela Fernández (14) y su madre Nancy Fernández (36), ambas de la comunidad qom Yecthakay del partido bonaerense de Tigre, cuyas muertes aún no han sido esclarecidas.

Lissette Fernández, hermana de Micaela e hija de Nancy, aseguró en diálogo con Télam que presentó “un escrito en la fiscalía para que se desarchive la causa” de su hermana y “se investigue con un cambio de carátula”.

“Mi hermana no se suicidó; quiero que se reabra la causa y presentarme como particular damnificada porque tengo pruebas suficientes para demostrar la complicidad policial que hubo”, dijo rotunda.

Para Fernández, un contexto de “red de trata de personas con complicidad de la policía” envolvió la muerte, primero de su hermana, que había sido secuestrada y violentada por esa organización, y luego la de su madre, cuando buscaba a los responsables de lo ocurrido con su hija.

En un primer momento, el reclamo por las muertes de Nancy y Micaela lo impulsó Eugenio Fernández, padre de Nancy. Pero el anciano falleció en 2017. Tiempo después, apenas alcanzó la mayoría de edad, su nieta Lisette encabezó la lucha. O

Actualmente organiza rifas para juntar fondos y así poder contratar a un abogado, encabeza movilizaciones para exigir avances judiciales, y se acaba de anotar en la carrera de Derecho, impulsada por su propia historia.

En 2013, Micaela desapareció y su mamá Nancy fue a la comisaría sexta a denunciar pero “la trataron de loca” y no le tomaron la denuncia. La menor reapareció días después golpeada, con lesiones en la cara y el pelo cortado de manera brutal y contó que la habían llevado a una casa donde fue abusada por varios hombres.

Nancy, a pesar del temor de su hija, fue a la comisaría a denunciar y nuevamente no le hicieron caso y esa noche se presentaron en su casa varios policías y la llevaron detenida a la comisaría sexta. “India de mierda, callate la boca´”, le gritaban a Nancy cinco policías mientras la golpeaban.

Concentración en reclamo de justicia por Nancy y Micaela.

En febrero de 2013, un conocido le avisó a Nancy que su hija de 14 años se había suicidado, pegándose un tiro, en la casa de un hombre conocido como ‘Pato’ Cenizo, señalado en el barrio tigrense de La Paloma por sus antecedentes como narcotraficante. Desde 2014 se encuentra preso, pero por otra causa relacionada a drogas.

El expediente por la muerte de la adolescente fue archivado en El Talar como suicidio. Según fuentes judiciales consultadas por este diario, había elementos claros en ese sentido, como la presencia de pólvora en su mano, pero su familia denunció que estaba “toda golpeada” y con cortes en la cara.

Nancy nunca creyó la hipótesis del suicidio y comenzó a marchar junto a vecinos y organizaciones hasta la comisaría, denunciando y reclamando justicia. Pero el 2 de mayo de 2014 Nancy apareció muerta en su casa semidesnuda, golpeada -aunque con lesiones de sitintos momentos- y con signos de asfixia. La investigación estuvo parada por años y en este momento la tienen a su cago los fiscales Marcela Semería y Gastón Larramendi. 

Lisette aseguró que dos hombres, que dijeron ser policías, la siguieron cuando se dirigió a la fiscalía de Talar de Pacheco a pedir la reapertura de la causa.

“Quieren intimidarme, pero yo no tengo miedo… total a mi ya no me pueden quitar más nada”, dijo con pesar.

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