«Las actitudes negacionistas van a costar muchas vidas»

 La Ciudad de Buenos Aires superó el 80 por ciento en la ocupación de camas de terapia intensiva en el sector público, pero Larreta se niega a suspender las clases presenciales. Especialistas advierten sobre un inminente colapso sanitario.

En medio de la decisión de mantener las clases presenciales hasta la última consecuencia, la Ciudad de Buenos Aires alcanzó ayer el 83,5 por ciento en la ocupación de camas de terapia intensiva en el sector público, según datos del Ministerio de Salud porteño. Esta situación de eventual colapso sanitario motivó al ministro Fernán Quirós a bajar el tono respecto a declaraciones que minimizan el alcance de la segunda ola, puesto que se vio obligado a reconocer que «si los casos no bajan, no hay manera de que el sistema de salud pueda seguir competente».

En la tarde de ayer, el Gobierno nacional se reunió con expertos en materia de salud y hubo unanimidad en profundizar los controles y seguir evaluando las medidas vigentes. Entre los planteos puntuales de las y los sanitaristas, se destacaron las propuestas de «repasar qué actividades no esenciales pueden ser reguladas, con la idea de limitar más la circulación» y el armado de criterios epidemiológicos «como casos por cantidad de habitantes para tomar medidas y que las 24 jurisdicciones deban cumplirlas según esos criterios».

De las 450 camas de terapia intensiva que tiene el sector público en la Ciudad, apenas quedan libres unas 80. Sin embargo, estos números fueron puestos en discusión por el médico intensivista Arnaldo Dubin, quien viene advirtiendo desde hace tiempo sobre la posibilidad de un agotamiento de las camas UTI en el AMBA. «A mí me cuesta mucho analizar los números que brinda la Ciudad de Buenos Aires, no entiendo bien cuál es el denominador que toman porque me parece que están considerando camas de terapia que no son tales. Nuestros compañeros intensivistas de los hospitales públicos hablan de situaciones muy distintas a las que transmiten los directores de los hospitales o los funcionarios del Ministerio de Salud de la Ciudad. Lo que puedo decir es que estamos iniciando un desborde sanitario tanto en el sector público como privado, y que las actitudes negacionistas son muy peligrosas y van a costar muchas vidas», explicó en diálogo con El Grito del Sur el integrante de la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva.

A pesar de que la Ciudad de Buenos Aires viene testeando con menor frecuencia que en Semana Santa, la positividad es cercana al 40% y los casos se estabilizaron en un promedio de 3000 diarios, un 126% más que los valores de la primera ola. Estas cifras se dan en un marco en el que ya fueron vacunados el 20,07% de los porteños y las porteñas contra el COVID-19. Frente a la alta tensión que atraviesa el sistema de salud en este distrito, especialistas niegan igualmente que el colapso sanitario pueda producirse por separado entre la Ciudad y el conurbano. «Son unidades funcionales, es algo completamente artificial separarlos entre sí. Si bien se están derivando pacientes de la Ciudad al conurbano, el colapso se va a dar en conjunto», señala Dubin.

De acuerdo con la revista Nature Human Behaviour, el cerrar escuelas es la segunda medida con más impacto para disminuir el contagio de COVID-19. Sin embargo, el conflicto entre Nación y Ciudad por la presencialidad áulica condujo a una puja judicial en que la Corte Suprema debe resolver en breve por la constitucionalidad del decreto presidencial. Al respecto, Arnaldo Dubin afirma que «en una situación de colapso sanitario donde estamos discutiendo el riesgo para la vida de pacientes, me parece una estupidez poner en el centro la presencialidad de las clases. Ésta es además considerada una de las medidas básicas para combatir la pandemia: en todos los países donde se ha llegado a este nivel, las clases fueron suspendidas. En un reportaje reciente, el Jefe de Gobierno dijo en una actitud de muy difícil interpretación que él consideraba la presencialidad como una cuestión de vida o muerte. Es una cuestión de muerte claramente».

«La Ciudad de Buenos Aires debería respetar las medidas que ha planteado el Gobierno nacional, que por otra parte son tardías e insuficientes. En este momento hay que ir a una cosa mucho más estricta, el sistema sanitario está colapsando de una forma muy precipitada», concluyó el médico intensivista.

Fuente https://elgritodelsur.com.ar/

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