Se multiplican los cierres de clases en las escuelas francesas por casos de Covid-19

Cuando hay un caso de coronavirus en una clase, ésta se cierra según el nuevo protocolo sanitario en Francia.
Cuando hay un caso de coronavirus en una clase, ésta se cierra según el nuevo protocolo sanitario en Francia. REUTERS/Stephane Mahe

Francia vive un tercer confinamiento que limita la circulación en los 19 departamentos más afectados por el nuevo coronavirus, entre ellos los que están ubicados en la región parisina. Los comercios considerados no esenciales cerraron en estas zonas y las autoridades piden que se aumente el teletrabajo. Sin embargo, no se cerraron las instituciones educativas, aunque se prevé cancelar las clases presenciales de todo un grupo cuando uno de los alumnos se enferma de covid-19.

El hijo menor de Vanessa Ríos tiene 7 años, se llama Raphael e inició la primaria en septiembre de 2020, es decir, en medio de la pandemia de coronavirus. A su corta edad tuvo que acostumbrarse a estudiar respetando las medidas sanitarias impuestas por el gobierno francés en las instituciones educativas como el uso de la mascarilla, lavarse las manos constantemente y evitar el contacto físico con sus compañeritos de clase.

En su escuela ubicada en el sur de París las normas de limpieza son respetadas, sin embargo, dos niños del establecimiento estarían enfermos de Covid por lo que a los niños que estudian con ellos se les envió a casa. Vanessa se enteró el jueves pasado: “Llevé a Rapha después de almorzar y me dijeron que ya no lo recibían porque había dos casos de contacto en la escuela, de dos clases diferentes, y que más o menos se habían contaminado en el restaurante escolar, así que todos los que estuvieron en ese restaurante una semana antes, Rapha estuvo, los devolvieron y cerraron las dos clases”.  

No hubo otra opción para Raphael. Regresó a casa sin saber si su madre tendría el tiempo de instruirlo durante una semana, el tiempo que, según el protocolo francés, se cierra la clase donde se detectó el caso de coronavirus. “Para que los niños retomen las clases, necesitan un test PCR negativo, ese que le introducen un hisopo en la nariz. Hay que hacerlo dos días antes de que la clase abra nuevamente”, explica Vanessa. A Raphael se los acaban de realizar y su familia espera el resultado.

Los padres se convierten en profesores de último minuto

Muchos padres trabajan en el hogar, otros, están obligados a pedir permiso en el trabajo porque no cuentan ni con familiares ni cuidadores para sus hijos más pequeños, así que deben pedir un permiso por enfermedad. Vanessa trabaja con personas de la tercera edad que dependen de sus cuidados. “Por fortuna mi mamá está en la casa y no tuve que pedir permiso en el trabajo”, dice a RFI.

Más que cuidar a los niños durante una semana, los adultos deben asegurarse que la educación no pare. Cada día, reciben por correo electrónico o vía una plataforma dedicada el plan de estudio según el nivel con la explicación de las actividades como si estuvieran el aula.

Raphael y los alumnos de su edad necesitan un mayor acompañamiento, mientras que los que cursan el bachillerato son más autónomos y tras el primer confinamiento en Francia (entre marzo y mayo de 2020) aprendieron a seguir los cursos a distancia.

Es el caso del segundo hijo de Vanessa Ríos; que justo este martes también fue devuelto del liceo porque una compañera de su salón está enferma de Covid-19 y aunque se trata de un solo caso, el gobierno ordenó cerrar la clase y los 30 alumnos de su grupo tendrán que estudiar por videoconferencia durante una semana.

“Me parece un poco excesivo que todo un grupo no pueda entrar al salón por un solo caso, nos podían hacer un test de saliva que da un resultado inmediato y ahí decidir. Según nos explican, el test debe hacerse días después para que el resultado sea fiablen, entonces lo entiendo y finalmente solo es una semana”, explica Gabriel, estudiante de noveno grado.

¿Será sostenible por mucho tiempo la situación de las escuelas frente a la Covid-19?

El gobierno francés se opone férreamente al cierre generalizado de las instituciones educativas, pero el número de aulas cerradas sigue creciendo, así como el número de niños infectados. Según las últimas cifras publicadas por el Ministerio de Educación, la semana pasada se cerraron 3.256 clases, es decir, 1.238 más que una semana antes. Este número podría aumentar considerablemente si se tiene en cuenta que en el nuevo protocolo sanitario para la educación anunciado el 26 de marzo, en los 19 departamentos más afectados con la pandemia, las clases deben cerrar cuando se detecte el primer caso.

El 26 de marzo se contabilizaban 21.183 casos positivos de estudiantes desde el nivel prescolar hasta el fin del bachillerato.

Fuente https://www.rfi.fr/

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