Equipo Argentino de Antropología Forense: ciencia y derechos humanos

Foto: Laura Dalto, para ANRed

El 18 de enero el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) hizo el primer vuelo sobre las 5 mil hectáreas de Campo de Mayo donde funcionaron al menos cuatro centros clandestinos de detención durante la última dictadura militar. Si bien el equipo viene trabajando en la zona desde el 2006 a pedido de familiares y organismos de derechos humanos, es la primera vez que se podrá implementar la tecnología LIDAR para buscar enterramientos en la zona. Luis Fondebrider, director ejecutivo y miembro fundador del EAAF, nos habla del trabajo en Campo de Mayo y sobre los desafíos y actualidad del equipo. Por Laura Dalto, para ANRed.


¿En qué etapa se encuentran de la investigación en Campo de Mayo?

En Campo de Mayo estamos trabajando desde el 2006 buscando cuerpos, haciendo reconstrucción de centros clandestinos y esta nueva etapa fue un proyecto que presentamos a la jueza a cargo. Un plan de trabajo de tres etapas, una primera que ya la hicimos, que era sobrevolar todo el predio de Campo de Mayo, que son 5000 hectáreas, haciendo un relevamiento con una tecnología que es relativamente nueva que se llama LIDAR, esto hace un mapa tridimensional del terreno, con la ventaja que este aparato tiene un láser que atraviesa árboles y edificios, entonces nos va a dar las curvas al nivel del terreno. Este trabajo se hace con la Universidad de La Plata del área de geología.

Luego se va a analizar el material los próximos tres meses y después va a haber una etapa siguiente donde vamos a utilizar métodos de la geofísica para ver qué hay debajo de la superficie y eso lo vamos a cruzar con la información que dieron algunos testigos y posteriormente se determinará dónde escavar.

Uno de los principales testigos para esta investigación fue Cacho Scarpati (fallecido en agosto de 2008), secuestrado el 28 de abril de 1977. Luego de recibir ocho balazos lo trasladaron a Campo de Mayo. El 17 de septiembre, en La Plata, logra escapar y en 1979 hizo su primera denuncia pública desde España ante la Comisión Argentina de Derechos Humanos, la Cadhu. Dibujó planos, detalló nombres de guerra y apodos de interrogadores, miembros de patotas y guardias. Más tarde su testimonio sería de vital importancia para los juicios y el trabajo del EAAF.

Foto: Laura Dalto, para ANRed

¿Qué información brinda exactamente esta tecnología?

Lo que nos va a dar son distintas curvas, desniveles, algunos de esos desniveles pueden estar relacionado con una fosa o puede ser actividad humana de otro tipo, eso es lo que nos va a dar con mucha precisión este mapa. Después hay que pasarle estos aparatos de geofísica que nos van a dar una especie de foto de lo que hay debajo de la tierra, no se ven huesos, sino cuando alguien hace una excavación o algún movimiento geológico de la tierra, se ven las capas que están abajo, y después vamos a determinar cuales excavar y si es necesario.

¿Realizaron excavaciones anteriormente?

Hemos hecho en el pasado, pero no encontramos nada, porque no hay un testigo que diga “acá hay cuerpos”.

¿Actualmente ya hay algún resultado? ¿Qué expectativa tienen?

Aún se está analizando el material. Somos cuidadosos con las expectativas. Sabemos que hay mucha gente, muchos familiares esperando esto. Es un lugar más, importante, que estamos explorando y nada más.

¿Cuál es el siguiente paso y cuándo creen que van a poder tener algún resultado?

El siguiente paso es analizar los espacios que la universidad señale como importantes o que tienen una cuestión un poco más extraña y trabajarlo con herramientas de geofísica. Los primeros resultados pueden estar para julio o agosto de este año.

Foto: Laura Dalto, para ANRed

¿Cuantas identidades restituyeron hasta el momento?

En Argentina en 36 años de trabajo recuperamos 1500 cuerpos de los cuales 850 fueron identificados, notificado a la justicia y muchos casos devueltos a sus familiares. Nos quedan 600 cuerpos todavía por identificar que lo tenemos en nuestros laboratorios. Parte de la necesidad que hay ahora es que los familiares se acerquen a dar muestra de sangre para los análisis genéticos, que son fundamentales para poder identificar.

¿Realizan cruce de información con el banco de datos de Abuelas de Plaza de Mayo?

Los dos bancos están separados, tienen distintos objetivos. Pero con la autorización de la justicia, porque son todos temas judiciales, a veces hacemos intercambios y además de familiares, también de muestras que necesitamos de ellos o que ellos necesiten de nosotros. Obviamente, hay mucha gente más desaparecida que niños desaparecidos, entonces nuestro banco de datos es más grande. Pero sí, hacemos intercambio de información.

¿En algún momento el Equipo tuvo situaciones amenazantes o de presión para trabajar? Dado que muchas veces intervienen en casos de mucha repercusión o de contextos complejos.

Presiones no. Hay casos que son más complicados, que tienen repercusiones públicas como el de Maldonado o Astudillo, pero hace 36 años que trabajamos independientemente y nunca nos han presionado. Trabajamos con total libertad y si llegara a pasar lo diríamos.

Lo pensaba más bien en el caso de México con los 43 estudiantes de Ayotzinapa por ejemplo, donde el contexto es mucho más complicado.

Por eso digo, el contexto muchas veces es complicado en muchas parte del mundo que trabajamos. Nosotros ya hemos trabajado en 56 países, hay lugares que son de guerra, que son difíciles, pero en general se puede llevar adelante.

Luis Fondebrider, director ejecutivo y miembro fundador del EAAF.| Foto: Laura Dalto, para ANRed

¿Qué diferencias sustanciales puede haber en la investigación de un caso de desaparición en dictadura con una desaparición en democracia?

Desde el punto de vista práctico el primer caso, en las dictaduras, tenés todo el aparato del Estado puesto a disposición de eso, entonces hay una serie de niveles del Estado involucrados, lo que hace mucho más complejo investigar el caso. En los casos que no son por violencia política o no son casos masivos, que son casos individuales, el Estado pudo haber cometido errores, o hay policía implicada pero no es una maquinación que viene pensando de hace mucho tiempo “vamos a hacer desaparecer a esa persona”. Son cosas más coyunturales y eso tiene diferentes implicancias en la investigación que hace el juez o fiscal. Nosotros somos sólo asistentes técnicos del fiscal, él o ella es quien investiga, nosotros solo damos la asistencia técnica de la ciencia.

¿Cuál fue el trabajo más complejo que les haya tocado realizar?

El caso de Ayotzinapa, que hemos demorado más de un año con un equipo de 18 personas y muchas disciplinas, ya que la complejidad del caso ameritaba eso. Fue una experiencia muy interesante, muy innovadora y fue muy útil para saber lo que había pasado.

En el caso de Ayotzinapa la intervención del EAAF fue fundamental para dar por tierra con la “verdad histórica” que pretendía imponer el gobierno de Peña Nieto, aludiendo que los estudiantes habían sido secuestrados por un grupo Narco e incinerados en un basurero.

¿Qué fue lo que los hizo crecer?

Tuvo que ver por un lado los pedidos, las solicitudes de los familiares, Naciones Unidas, Cruz Roja y las distintas instancias. Por otro lado, siempre fuimos creciendo en forma paulatina, nunca pasamos de 10 a 70. Fue un crecimiento paulatino con más disciplinas científicas, con más áreas del conocimiento. Y bueno, mantenernos independientes de cualquier política o de cualquier instancia nos sirvió para tener credibilidad en los familiares, que son lo más importantes. Sea cual sea el gobierno en estos 36 años, siempre nos han tratado con mucho respeto y eso es algo muy difícil en la Argentina, tener credibilidad después de tantos años.

Cuando viajan por algún caso capacitan a otros u otras profesionales, ¿esto es así siempre?

La formación y capacitación es una de las tareas fundamentales del equipo que lo hacemos en todo el mundo. Tenemos una escuela en Sudáfrica hace ocho años, otra en Tunes, y una en América Latina. Siempre brindamos capacitación a fiscales, jueces forenses, policía y familiares en esta área particular de la ciencia. Entonces nos parece esencial que haya más gente capacitada para realizar este trabajo.

Foto: Laura Dalto, para ANRed

¿Están trabajando con la desaparición de migrantes?

Desde el año 2005 tenemos un proyecto que se llama el “proyecto frontera”, que cubre Centro América, México y Estados Unidos. Tiene que ver con gente que migra por diferentes razones y en su paso por México o al cruzar a Estados Unidos mueren, son asesinados, o son secuestrados y los cadáveres quedan en un lado y la familia del otro.
Entonces, es un proyecto multinacional para crear un sistema de cruce de información, entre cadáveres y gente migrante y así poder identificarlos. Es un proyecto muy importante que está dando sus frutos y que de alguna manera reúne a la sociedad civil con los Estados trabajando en conjunto.

¿Te imaginás qué hubieses hecho si no aceptabas la propuesta de Snow?

Seguramente hubiese sido antropólogo dedicado a otra cosa, supongo. La vida nunca se sabe a dónde te lleva, o quizás me hubiese incorporado después. Nunca lo pienso, son muchos años ya.


Breve reseña de los orígenes del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF)

El EAAF tiene un rol protagónico en la reconstrucción de la historia argentina y la restitución de identidades tras la última dictadura. Se distingue por su aporte científico y su relación humana con familiares de los distintos casos que solicitan su intervención.

Su comienzo en 1984 está relacionado con la búsqueda que hicieron Abuelas de Plaza de Mayo por el mundo solicitando el aporte científico para la búsqueda de sus hijos, hijas, nietos y nietas desaparecidas en la última dictadura. Quien responde a ese llamado es el antropólogo forense Clyde Snow, miembro de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia (sede en Washington DC, Estados Unidos) y uno de los más destacados antropólogos forenses del mundo.

Foto: Laura Dalto, para ANRed

Una vez en Argentina, el doctor Snow recurrió a arqueólogos, antropólogos y médicos para comenzar las exhumaciones y el análisis de los restos óseos con una metodología científica. Tarea que no fue fácil ya que la dictadura aún tenía muchos de sus actores en servicio, y también muchos de los profesionales que se requerían estaban vinculados/formados en las fuerzas, por lo que los primeros en acudir al llamado fue un grupo de cinco estudiantes de antropología de la UBA.

Hoy el equipo está conformado por 70 profesionales, con sede en tres países, donde trabajan con víctimas de desapariciones forzadas, violencia étnica, política, institucional, de género y religiosa, desapariciones actuales, narcotráfico, trata de personas, crimen organizado, procesos migratorios, guerras y conflictos armados, accidentes y catástrofes. Su trabajo es reconocido y premiado a nivel mundial.

Si queres colaborar con información o tenes un familiar desaparecido podés conectarte con el EAAF: https://eaaf.org/aportar-una-muestra-de-sangre-argentina/

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