De la pantalla a las calles

Una persona le da el saludo de los tres dedos a una masiva manifestación contra el golpe en Myanmar. Fuente: Frontier Myanmar

En los últimos años una tendencia se viene desarrollando en distintos procesos de movilizaciones. Simbologías de alguna película o serie de ficción se vuelven reales en manifestaciones callejeras. Lo que parece algo banal empieza a ser recurrente en procesos políticos y manifestaciones con demandas serias y pertinentes. Sobre las referencias culturales como símbolos de expresión, desde las máscaras de Guy Fawkes popularizadas en “V de Vendetta” hasta los maquillajes del Guasón, o el saludo de tres dedos presente en Tailandia y en las recientes movilizaciones contra el golpe de Estado en Myanmar, llegando incluso a los campos de refugiados rohinyás en Bangladesh. Por Ramiro Giganti (ANRed).


Una curiosa señal se hizo presente de manera masiva en las movilizaciones contra el golpe de Estado en Myanmar en los últimos días. ¿Qué significa esa señal de levantar una mano y mostrar los tres dedos ocultando el pulgar y el meñique? La misma señal estuvo presente en las manifestaciones desarrolladas en Tailandia contra el proceso militar y la monarquía. Tal vez las y los adolescentes respondan con facilidad la pregunta, y su respuesta es correcta: el saludo está influenciado por la saga Los Juegos del Hambre. Se trata de un viejo saludo Scout convertido en símbolo de protesta a partir de su aparición en la historia de ficción.

El saludo presente en distintas agrupaciones que se manifestaron en Myanmar. Fuente: Frontier Myanmar

En Myanmar el símbolo se volvió masivo, con una presencia similar o aún mayor que el tradicional puño alzado, también presente. La insignia con su apariencia superficial y su difusión desde la industria cultural empieza a tomar una forma inesperada, llegando incluso a los campos de refugiados rohinyás en Bangladesh.

Pero, este no es el primer caso de un símbolo que cobra vida a partir de una ficción y se mete en movilizaciones políticas callejeras. La tendencia parece ser cada vez más recurrente

De Guy Fawkes al Guasón: ocultarse para ser visto

El rostro que se esconde para mostrarse. El nombre que se calla para ser nombrado. El mañana que se cosecha en el ayer. Detrás de nuestro rostro negro. (…) Detrás estamos los mismos hombres y mujeres simples y ordinarios que se repiten en todas las razas… Los mismos hombres y mujeres olvidados. Los mismos excluidos. Los mismos intolerados. Los mismos perseguidos. Somos los mismos ustedes. Detrás de nosotros estamos ustedes. Detrás de nuestros pasamontañas está el rostro de todas las mujeres excluidas. De todos los indígenas olvidados. De todos los homosexuales perseguidos. De todos los jóvenes despreciados. De todos los migrantes golpeados. De todos los presos por su palabra y pensamiento. De todos los hombres y mujeres simples y ordinarios que no cuentan, que no son vistos, que no son nombrados, que no tienen mañana. Relato del EZLN en el acto de inicio del Primer Encuentro Intercontinental por la Humanidad y contra el Neoliberalismo.

Máscara con el rostro de Guy Fawkes

La estrategia de taparse el rostro en manifestaciones ante gobiernos autoritarios no es nueva, hasta el punto que se desconoce su inicio. Desde los carnavales en la edad media o el renacimiento donde, desde el disfraz se podía parodiar al monarca hasta cualquier movilización. El encubrimiento dentro de una muchedumbre solidaria es algo presente en muchos relatos, desde la obra de Lope de Vega, Fuenteovejuna, y su frase final ante la pregunta buscando un culpable:

-¿Quién mató al Comendador?

-Fuenteovejuna, Señor.

-¿Quién es Fuenteovejuna?

-Todo el pueblo, a una.

Lo que va cambiando es la referencia cultural. Si en Fuenteovejuna, el «culpable» era “todo el pueblo a una”, las personas rebeladas buscan una identificación con las mayorías: una visibilidad referenciada. La obra que recrea la rebelión de un pueblo, fue compuesta entre 1612 y 1614, y publicada en 1619: unos pocos años después de la conspiración de la Pólvora en 1605: un complot fallido con la intención de asesinar al Rey Jacobo I de Inglaterra. Guy Fawkes, cuyas máscaras actualmente se suelen ver en manifestaciones, había sido parte de dicha conspiración.

La historia de la figura de Guy Fawkes y su uso en manifestaciones es tan diversa como contradictoria y tiene más de 4 siglos. Inmediatamente después del fracaso de la conspiración, se instaló como fecha de celebración, pero no celebrando su figura, sino su fracaso. Apenas fue descubierto y atrapado Guy Fawkes con explosivos, se permitió la celebración en pueblos para festejar la vida del Rey.

Retrato de Guy Fawkes

En enero de 1606, días antes de que los conspiradores sobrevivientes fueran ejecutados, el Parlamento aprobó la Ley de Observancia del 5 de noviembre, comúnmente conocida como la «Ley de Acción de Gracias». Fue propuesta por un miembro del Parlamento puritano, Edward Montagu, quien sugirió que la aparente salvación del rey por intervención divina merecía alguna medida de reconocimiento oficial, y se estableció el 5 de noviembre libre como un día de acción de gracias, mientras que en teoría hacía obligatoria la asistencia a la Iglesia. Se estima que ese año en asentamientos como Carlisle, Norwich y Nottingham, los gobiernos municipales proporcionaron música y saludos de artillería. Canterbury celebró el 5 de noviembre de 1607 con 48 kg de pólvora y 6,4 kg de fósforo, y tres años más tarde se proporcionó comida y bebida para los dignatarios locales, así como música, explosiones y un desfile de la milicia local.

La celebración continuó con el pasar de los años, incluso fue llamado “Día de Guy Fawkes”, obviamente como una figura negativa. Se quemaban muñecos con su retrato, por lo que su figura fue difundida, presentado como una suerte de demonio por parte de las autoridades. De hecho, sus máscaras se seguían vendiendo a principios de los años 80, a modo de celebración la niñez la usaba como sucede en Estados Unidos con la celebración de Halloween, celebración que con mayor difusión mediática desplazo a esta.

Niñas y niños en Gales en noviembre 1962, junto con su muñeco de Guy Fawkes

De tanto ser demonizado por las autoridades, la figura de Fawkes en algún momento empezó a ser reivindicada como un símbolo de rebeldía retomando cierta fidelidad en cuanto a su historia de lucha contra un sistema opresor.

Mientras las calabazas de Halloween terminaban de desplazar a las figura de Guy Fawkes como un ser maligno en los pueblos británicos, en 1982 apareció una serie de comics llamada V de Vendetta, escrita por Alan Moore e ilustrada en su mayoría por David Lloyd. El cómic se “centra en los esfuerzos de un justiciero para destruir un gobierno autoritario en un Reino Unido futurista y distópico. En el desarrollo de la idea, Lloyd escribió una nota a mano: «¿Por qué no lo representamos como un Guy Fawkes resucitado, con una de esas máscaras de papel maché, una capa y un sombrero cónico? Se vería muy interesante y le daría a Guy Fawkes la imagen que ha merecido todos estos años. ¡No hay que quemar al tipo cada 5 de noviembre, sino celebrar su intento de volar el parlamento!”.  La difusión masiva de las máscaras y su posterior llegada a las protestas callejeras se dio luego de su adaptación cinematográfica en 2005, por parte de las hermanas Wachowski.

Foto: http://www.hd-tecnologia.com

Desde el lanzamiento en 2006 de la película V de Vendetta, el uso de máscaras estilizadas de Guy Fawkes , con bigote y barba en punta, se ha extendido a nivel internacional entre quienes protestan contra gobiernos, bancos e instituciones financieras. Las máscaras protegen tanto la identidad como el rostro de las personas y expresan su compromiso con la causa. Pero desde los primeros meses también se hicieron presentas las contradicciones: en el mismo año 2006 dos grupos que usaban las mismas máscaras se enfrentaron frente a las oficinas de DC Comics en Nueva York, cuando una agrupación anarquista se manifestó en contra de la película frente a la empresa que la produjo (Warner/DC) y chocó con manifestantes que defendían a la empresa.

La máscara se asoció con el grupo hacktivista Anonymous, primero  en contra de la Iglesia de la Cienciología en 2008 y luego con muchas otras acciones contra gobiernos y entidades financieras. El creador del cómic, Alan Moore, de ideología anarquista se manifestó contento de ver que manifestantes se expresaban contra la Cienciología. «Me sentí muy reconfortado el otro día viendo las noticias al ver que hubo manifestaciones fuera de la sede de la Cienciología cerca de aquí, y que de repente colocan un vídeo que muestra todos estos manifestantes llevando máscaras de V de Vendetta (Guy Fawkes). Eso me agradó, me dio un sentimiento de calidez”, declaró en una entrevista. Luego en otra entrevista con el periódico The Guardian declaró: «Mientras escribía V de Vendetta en mi interior pensaba: ¿no sería genial si estas ideas en realidad tuviesen un impacto? Así que cuando empiezas a ver que la fantasía ociosa se entromete en el mundo real… es curioso. Se siente como si un personaje que creé hace 30 años ha escapado de alguna manera del reino de la ficción”.

Un mujer lleva la máscara con el rostro de Dali como los personajes de «La Casa de Papel», en una manifestación e Beirut  en  2019. Foto: Ali Hashisho para REUTERS

Sin embargo, las re significaciones y lucro con la rebeldía no tardaron en ser absorbidos por el sistema: Según la revista Time en 2011, la máscara adoptada por los manifestantes era el elemento de mayor ventas en Amazon.com, ganando cientos de miles al año. Time Warner, una de las compañías de medios más grandes del mundo, recibe una cuota por cada máscara oficial que se vende, ya que posee los derechos de la imagen.

El enfrentamiento producido en 2006 fue un anticipo de lo que se venía. Derechistas liberales y neoconservadores empezaron a tomar las calles y también se apropiaron del símbolo. Las máscaras estuvieron presentes también en manifestación de intolerancia, o disparadas por teorías conspirativas, ya sea en manifestaciones Pro Trump, de rechazo a los pueblos migrantes, en contra del derecho al aborto, apoyando golpes contra gobiernos de centro-izquierda o en manifestaciones anti-vacunas o anti medidas de prevención contra el coronavirus.

Una persona se manifiesta contra el tarifazo en la esquina de San Juan y Boedo (CABA) con la máscara de La Casa de Papel. Fuente: El Destape

Los años siguientes otras figuras similares ocuparon el lugar de Guy Fawkes haciendo el mismo viaje “de la pantalla a las calles”. Tras el éxito masivo de la serie La Casa de Papel, la máscara de Dalí (muy parecida a la Fawkes) y el traje rojo se hicieron presentes en movilizaciones. La serie basada en un grupo que realiza un atraco a la casa de la moneda con reivindicaciones antisistema, también llevó otro símbolo a las calles, y con él la polémica, cuando se reinstaló la melodía del himno partisano Bella Ciao. En realidad, más que un viaje de la pantalla a las calles se trata de un regreso a su lugar de pertenencia, pese a que el hecho de producirse por una serie de consumo masivo también puede llegar con un mensaje desfigurado. Un debate similar al del uso masivo y con un mensaje difuso de las máscaras de Fawkes, retomó pocos años después ante el repetitivo y recurrente sonido de Bella Ciao en todas partes (no solo manifestaciones, sino también en eventos más superficiales). Tal vez la respuesta al debate tenga que ver con una superación de ambas posturas: por un lado la difusión masiva ayuda a reinstalar un símbolo, pero también corre peligro de llegar sin su sentido original.

Tras el estreno de la película Guasón en 2019, sus maquillajes simbolizaron un rescate del uso de las máscaras de Fawkes, desde el maquillaje, sin tener que financiar a Warner, aunque su imagen también provenga de una figura difundida por la industria cultural y justamente creada por DC-Comics. El rostro del Guasón estuvo presente en las masivas movilizaciones tanto en Chile como en Líbano. La resignificación del «villano» como referente de la lucha contra el sistema, además del ocultamiento del rostro como estrategia parece ser un elemento común entre estos casos. La instalación hegemónica de un villano que en realidad no lo es también parece ser una muestra del accionar de los medios hegemónicos y la reivindicación de este villano una protesta contra ese relato impuesto, ese que tantas veces veces instala villanos mediante la utilización difusa del concepto «terrorista»,

Una ilustración convocando a las movilizaciones en Líbano en 2019 con una mujer maquillada como Joker fue viralizada en redes sociales y su imagen estuvo en las calles.

Los tres dedos en Tailandia y Myanmar

El saludo se impuso  por primera vez en Tailandia, país vecino de Myanmar, cuando los manifestantes empezaron a utilizarlo tras el golpe militar de mayo de 2014. Indicaba apoyo al movimiento pro democracia, pero también enojo hacia el poder militar y la realeza en un momento de crecientes desigualdades. Inspirado en la saga cinematográfica Los Juegos del Hambre, donde el saludo es utilizado como muestra de agradecimiento, admiración y despedida. Con el avance de la trama, se convierte en un símbolo de rebelión. Aparece por primera vez cuando el personaje principal, Katniss Everdeen, pide ir en lugar de su hermana, quien había sido elegida, a los juegos, en los que los participantes deben luchar hasta la muerte en una competición expuesta ante las masas. Frente a ese acto de valor, el público alza los dedos como símbolo de respeto.

Manifestantes utilizan el saludo de tres dedos en Tailandia en el año 2014. Foto: AFP

El gobierno de Tailandia colaboró con la difusión prohibiendo el saludo en aquel año, cuando la junta militar que gobierna el país dijo que arrestará a quienes efectúen el saludo con la mano y tres dedos apuntando al cielo, usado en protesta contra el golpe de Estado. «Sabemos que viene de la película, y digamos que representa resistencia contra las autoridades», dijo el coronel  Weerachon Sukhontapatipak, portavoz de la Oficina del Primer Ministro de Tailandia, señalando que si las autoridades tailandesas se encuentran con el gesto primero le pedirán a los manifestantes que se detengan. «Si una sola persona levanta tres dedos en el aire, no vamos a arrestarlo a él o ella», sostuvo. «Sin embargo, si se trata de una reunión política de cinco o más personas, entonces vamos a tener que tomar algún tipo de medida». «Si persiste, entonces vamos a tener que hacer un arresto», concluyó el vocero del gobierno de facto en declaraciones en junio del 2006.

Luego, desde Tailandia, el saludo se extendió a Hong Kong, donde la Revolución de los Paraguas también estaba en pleno apogeo cuando se estrenó la nueva película. Los manifestantes de Hong Kong rechazaban la creciente influencia de Pekín en la ciudad, y empezaron a levantar con orgullo sus tres dedos en muestra de resistencia.

El grafiti de los tres dedos presente en un campo de refugiados rohinyás en Bangladesh. Fuente: Shafiur Rahman

El saludo de los tres dedos vuelve a estar presente, con una masividad nunca antes vista, en las movilizaciones contra el golpe de Estado en Myanmar, país vecino de Tailandia. Pero además de estar presente en las calles de las principales ciudades durante manifestaciones, también se hizo presente en los campos de refugiados rohinyás, que huyeron de Myanmar a Bangladesh en los últimos años por el proceso de limpieza étnica que se estuvo llevando a cabo antes del golpe,  sumándose a las protestas.

Una mujer rohinyá envía su solidaridad hacia quienes se manifiestan en Myanmar haciendo el saludo de los tres dedos entre los escombros de un campo de refugiados. Fuente: Shafiur Rahman

Las contradicciones van y vienen entre la calle y la pantalla. En la segunda temporada de la serie Snowpiercer el saludo de los tres dedos es un símbolo de la contrarrevolución. Mientras en un mismo, Andre Layton, uno de lor principales personajes y líder de la revolución en la temporada previa, propone ponerle de nombre «Trotsky» a su hijo por nacer, grupos reaccionarios atacan a personas cortándoles los dedos pulgar y meñique mientras abogan por una restauración conservador. La serié está basada en la película  película checa y surcoreana de 2013 del mismo nombre, dirigida por Bong Joon-ho (Parasite/Okja) y a su vez inspirada en la novela gráfica francesa de 1982 Le Transperceneige, creada por Jacques Lob, Benjamin Legrand y Jean-Marc Rochette.

El cambio de la máscara por el saludo de los tres dedos también puede tener un mensaje (intencional o no) muy pertinente para estos tiempos. Mientras las fake news reemplazan al periodismo, se apropian de la rebeldía, y hasta instalan gobiernos como el de Donald Trump o Jair Bolsonaro, en esta era de post verdad, manifestantes dejan de usar máscaras para mostrar sus rostros y emitir una señal con un mensaje político. Tal vez en el momento actual que atraviesa el mundo sea necesario volver a mostrar los rostros, poner la firma, citar fuentes y expresar con claridad las demandas, como prueba de veracidad, pero también de protesta contra el momento crítico de la comunicación actual, sin dejar de comprender situaciones en donde el ocultamiento es una necesidad para la supervivencia, pero justamente por respeto a esas situaciones resulta pertinente no banalizarlas. Recuperar el valor de la palabra devaluada.

Fuente https://www.anred.org/

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s