Leopoldo Luque: “No se advierte en mi accionar haber actuado en forma negligente”

Así declaró el neurocirujano y médico de cabecera de Diego Maradona en el texto que presentó para defenderse de las acusaciones.

Leopoldo Luque: "No se advierte en mi accionar haber actuado en forma negligente"
Leopoldo Luque: “No se advierte en mi accionar haber actuado en forma negligente”

Pasados algunos meses del fallecimiento de Diego Armando Maradona, el neurocirujano y su médico personal Leopoldo Luque rompió el silencio y, a través de una declaración presentada por escrito, se defendió de las acusaciones que lo señalan como el principal responsable de lo sucedido.

Según constata el documento presentado a los fiscales y al cual tuvo acceso InfoVeloz, Luque habría conocido al Diez en 2016 cuando éste lo contactó “por una consulta neurológica, relacionada con un trastorno del sueño”. Y, si bien ese problema no podía ser solucionado por la especialidad de Luque, él fue a verlo igualmente.

Sin embargo, Luque detalló que no fue hasta 2019 que su “intervención en su salud” comenzó a concretarse, puesto que, entre 2016 y 2018, Maradona “viajaba por todo el mundo” y el sólo se limitó a recomendarle especialistas de acuerdo a lo que la salud del exfutbolista exigía. A pesar de ello, “esos requerimentos eran esporádicos”.

Recién con su vuelta a Argentina, en la que comenzó a ser director técnico de Gimnasia y Esgrima de La Plata, Maradona recibió la surgerencia por parte de Luque para que se “efectúe varios chequeos medicos”. Si bien Maradona falleció por una complicación coronaria, ninguno de esos estudios, según Luque, arrojó algún “llamado de atención” sobre el estado de su corazón.

El 30 de octubre de 2020, el día en el que festejó su cumpleaños en la cancha del Lobo, fue cuando Luque observó un comportamiento en su marcha que, neurológicamnte hablando, “le llamó la atención”. “Era ostensible (conforme mi especialidad) que no se encontraba en buenas condiciones”, declaró.

Posteriormente, fue en el Sanatorio IPENSA donde se halló el hematoma subdural y donde los especialistas le recomendaron “no tocarlo”, pero Luque determinó que debían sacárselo, aunque en la Clínica Olivos. Allí la operación salió con éxito: “Diego estaba en condiciones de obtener la externación el 7 de noviembre, pero permaneció internado hasta el día 11 de noviembre. Las condiciones médicas objetivas para que Diego se retirara a su domicilio estaban dadas”.

Sin embargo, durante la internación Diego desarrolló síndrome de abstinencia por su problemática con el alcohol, por lo que se decidió postergar la externación. “Previa a una evaluación psiquiátrica por parte de su psicólogo y su psiquiatra por un lado, y los psiquiatras que dispuso Swiss Medical por el otro, y sin contar con otra alternativa posible, sugiero que realice el tratamiento en su domicilio tomando todos los recaudos necesarios en orden a la patología a tratar: alcoholismo crónico”, explicó Luque.

El día 17 de noviembre Luque acudió a la casa alquilada en Tigre donde comenzó a residir Diego para realizar “los controles médicos posteriores que le concernían respecto a la cirugía realizada”. De acuerdo a lo declarado, “no le quitó los puntos” y “signos neurológicos eran favorables”. El 19 volvió a visitarlo y ratificó que “todo se encontraba acorde a los esperado”.

El 20 de noviembre fue el último día en el que Luque acudió a la residencia de Maradona en calidad de profesional de la salud, puesto que fue esa fecha la que le otorgó el alta neurológica. El 22, según comentó, fue “lisa y llanamente en calidad de amigo”.

“El hallazgo de Diego en una situación que aparentaba un sueño norma es un indicio indubitable de una muerte repentina. Si la causa de muerte primaria hubiera sido un edema agudo de pulmón, se hubieran visto indicios de que Diego hubiese querido levantarse y adoptar la posición sentado en busca de una mayor entrada de aire; en cualquier otra situación que no fuera repentina, habría indicios de haberse levantado, ir en busca de ayuda, encender la luz, o cualquier otro pedido de ayuda”, prosiguió.

Y finalizó: “La muerte ocurrió en forma inesperada, imprevista, en las horas de sueño sin brindar ninguna posibilidad de tratamiento. Del análisis de todo lo anterior no se advierte en mi accionar haber actuado en forma negligente, ni imprudente ni con falta de pericia ni con falta de observación de mis deberes como medico. No hubo en mi accionar una violación al deber objetivo de ciuidado que haya creado o aumentado un riesgo para el paciente, ni mucho menos, que tenga una relación de causalidad directa con el deceso”.

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