Declaración de la Plenaria Virtual de SenRed: ¡Larga vida al socorrismo feminista que acompaña las decisiones de abortar!

Los días 6 y 7 de febrero, 240 activistas de 53 colectivas de Socorristas en Red (feministas que abortamos) nos dimos cita en una reunión plenaria virtual. 

La realizamos en un nuevo momento en relación al aborto en Argentina. A pocos días de la promulgación de la Ley Nacional 27.610. La Ley que reconoce el derecho al aborto voluntario y legal. La Ley más colectivamente luchada y deseada. La ley que no exige explicaciones ni por qués hasta la semana 14 de gestación inclusive y que mantiene las causales de 1921, desde la semana 15. La Ley que establece calidad y celeridad en la atención en todas las instituciones de salud. La Ley que también refiere al trabajo en las instituciones educativas. La Ley que establece que lxs profesionales de la salud tienen que dar información sobre este derecho, aunque la persona embarazada no lo solicite. La Ley que le dice a objetores de la práctica médica (mal llamados objetores de conciencia) que no vale todo, que la objeción tiene límites y que ese límite está dado por la imposibilidad de generar dilaciones, desalentar o impedir la concreción del aborto cuando se solicita. La Ley que es texto y más que texto. La ley que apuesta a los proyectos de vida, a la justicia y a la dignidad. La Ley que repara. 

En el año 2020 desde SenRed acompañamos a 17.534 personas en sus decisiones voluntarias de abortar. La pandemia global generada por el covid-19 lejos de detenernos nos puso ante el desafío de idear nuevas ingenierías para seguir estando cerca. El acervo político armado desde los inicios de SenRed -en 2012-, la persistente y arriesgada extensión de todos estos años, el desborde de la arrolladora Marea Verde y la sensibilidad despenalizadora y legalizadora hicieron y hacen crujir muchos de los sentidos estigmatizantes que pesan sobre el aborto. Tantos, que goce y deseo se despliegan cuando proyectamos con la Ley 27.610 y más allá y más acá de ella. 

Lo pensamos, lo discutimos y lo sabemos: la Ley nunca agotará nuestras aspiraciones. También lo aprendimos: a la Ley habrá que expandirla, cuidarla, impulsarla, alojarla, abrazarla, hacerla de y con puentes y exigirla para que viva. ¡Que viva la 27.610! 

Las pedagogías que construimos en esta Red se asientan en la apuesta incesante por las autonomías y soberanías corporales. Se hace de cierta micropolítica que escucha e inventa para conmover y conmovernos, para ensanchar y ensancharnos, para hacer lazo cotidiano con lo doméstico porque es político. Desde esas pedagogías, que van a(r)mándose en un devenir territorial y contextualizado, aspiramos a prácticas de salud autogestivas, comunitarias, integrales, disidentes, colectivas, inclusivas, feministas, lésbicas y trans. Desde esas pedagogías sabemos que la existencia de la Ley no puede hacernos eludir la responsabilidad social que desarrollamos con los acompañamientos a abortar en estos años y que nuestro sur -en el horizonte cercano y lejano- es disponernos para ofrecer lo acumulado y apropiarnos de este tiempo, en la apuesta por socavar las múltiples hegemonías, jerarquizaciones, colonizaciones y desigualdades. 

Nuestro encuentro plenario proyectó desde la convicción tenaz de que acá estuvimos, acá estamos y acá estaremos.  

Acá estamos, para acompañar decisiones. 

Acá estamos, más encendidxs que nunca, sabiendo que desarrollamos políticas de cuidados.

Acá estamos para que, junto a la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, a organizaciones sociales, de derechos humanos, culturales, políticas, sindicales, migrantes, campesinas, LGTTBIQNB+, de personas con discapacidad, de pueblos originarios, de jóvenes, y un largo etcétera, cuidemos y hagamos cumplir la Ley 27.610. A la vez, acá estamos porque tenemos esperanzas en que estas articulaciones van a potenciar saberes, prácticas y transformaciones. 

Acá estamos, para insistirle al sistema de salud que quienes abortan son las, les y los protagonistas indiscutibles del aborto. Que sus decisiones nos mueven e impulsan. Que el deseo de escucharles posibilita seguir armando esta trama de afectos para cuidar y cuidarnos. Que las legitimidades de nuestras decisiones no se agotan en una ley ni política estatal; sin embargo, tenemos una Ley que nos hace brincar y brincar más y más alto; porque nos impulsa a ambicionar ancho, profundo y con vitalidad. 

Acá estamos, también para disponernos a interpelar los obstáculos que impongan a la Ley los sectores antiderechos.  

Acá estamos, para seguir extendiendo y profundizando los lazos con las redes de acompañantes de América Latina y el Caribe, porque los abortos no tienen fronteras y los acompañamientos tampoco. 

Acá estamos, para reclamar que no puede haber ningún tipo de penalización ni criminalización a quienes abortan y para exigir el cese de los procesamientos judiciales por aborto y la libertad de todas las personas presas por abortar, aquí y en todo el mundo. 

Acá estamos, para que hagamos ese mundo justo en el que las niñas no son madres. 

Acá estamos, porque cuando acompañamos a abortar elegimos cómo vivir nuestras vidas, tanto como las elegimos cuando abortamos. 

Quienes necesiten abortar nos encuentran en: www.socorristasenred.org

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