Asume Joe Biden, ¿el Planeta está de fiesta?

Desde que soy militante climática hay pocas cosas que me hicieron sentir un nudo en la garganta tan grande como las últimas elecciones de Estados Unidos. 

El 3 de noviembre, cuando se votó, no podía pensar en otra cosa, sentía un poco de miedo, un poco de ansiedad, pero también, esperanza. Había leído diferentes pronósticos, y todos apuntaban a que ganaba Biden, pero esa noche la incertidumbre crecía y Trump ya se declaraba ganador. Lo pensaba por unos segundos y me salían lágrimas, no podía ser.  Estados Unidos es el país que más gases de efecto invernadero emitió a lo largo de toda la historia y el segundo país más contaminante en la actualidad ( después de China). Por eso, la acción climática que tome EEUU en los próximos años posiblemente defina si alcancemos o no los objetivos de no superar los 1,5 o 2 grados con respecto a la etapa preindustrial.

 Hoy, después de muchos idas y vueltas, del ataque al Capitolio, el impeachment y la suspensión de Twitter hacia Trump, estamos a cuatro días de que asuma Joe Biden como presidente de Estados Unidos. El Planeta está de fiesta, aunque de la palabra al hecho hay mucho trecho.

 A diferencia de las elecciones del 2012 y 2016 en donde lo ambiental no apareció como tema prioritario de la campaña electoral,  en estas últimas elecciones la Crisis climática tuvo un rol esencial.

Por un lado Trump, negacionista del Cambio Climático, conocido por sus frases como “El concepto de calentamiento global fue creado por y para los chinos con el fin de hacer que la fabricación estadounidense no fuera competitiva” se encargó de dejar claro que iba a seguir en línea con su administración anterior. Durante ese tiempo se sacaron o se debilitaron más de 100 leyes y normativas ambientales.  La medida más conocida es el Acuerdo de París, pacto internacional que establece objetivos en conjunto de todos los países para limitar el aumento de temperatura. Biden aseguró que va a iniciar su ingreso el mismo día que asuma. El único plan que propuso Trump para combatir a la crisis climática durante la campaña fue plantar billones de árboles, pero de combustible fósil, nada. 

Biden, a pesar de ser del ala menos radical de los demócratas, aseguró que la Crisis climática “es el problema número uno que enfrenta la humanidad” y que también lo es para él. A pesar de que no empezó teniendo un plan climático tan ambicioso, el ala más progresista de su partido -el liderado por Bernie Sanders y Alexandria Ocasio Cortez junto al movimiento climático estadounidense- negociaron el apoyo a su candidatura pero con condiciones muy claras. Entre ellas estaba el que mejore su plan ambiental. Si bien el programa climático de Biden es más moderado que los que plantea el ala más radical con el Green new deal, si se promulga seguirá siendo la estrategia climática más progresista que Estados Unidos haya intentado jamás.

“La Administración de Biden tomará medidas contra las compañías de combustibles fósiles y otros contaminadores que anteponen las ganancias a las personas y dañan nuestro medio ambiente a sabiendas y envenenan el aire, la tierra y el agua de nuestras comunidades, u ocultan información sobre posibles riesgos ambientales y de salud”, asegura Biden en su plataforma en donde describe su plan climático.

Biden propone:

  • Hacer que la producción de electricidad de Estados Unidos esté libre de carbono para 2035.
  • Asegurar que EEUU logre una economía de energía 100% limpia y alcance cero emisiones netas a más tardar en 2050.
  • Alcanzar el cero neto, que requiere que las emisiones de carbono se equilibren absorbiendo una cantidad equivalente de la atmósfera, por ejemplo, plantando árboles.
  • Invertir 2 mil millones de dólares durante cuatro años para reducir las emisiones mediante la mejora de cuatro millones de edificios para hacerlos más eficientes energéticamente.
  • Promover el transporte eléctrico público, y en la fabricación de vehículos eléctricos y puntos de carga y dar a los consumidores incentivos económicos para cambiarlos por coches más limpios.
  • Hacer la transición energética (no se opone al fracking pero quiere dejar de subsidiar a los combustibles fósiles).
  • Modernización de edificios para hacerlos más eficientes energéticamente.

Las grandes diferencias en cuanto a lo ambiental entre el partido republicano y el demócrata se debe a la influencia de los ‘lobbies’ negacionistas del cambio climático. En su mayoría son los que financian a los republicanos, a cambio de menos regulaciones para su industria. A Trump no le molestó nunca admitirlo en público, en una manifestación hace unos meses sugirió que podría pedirle al director ejecutivo de ExxonMobil una donación de campaña de 25 millones de dólares a cambio de permisos gubernamentales , en un aparente esfuerzo por argumentar que podría recaudar más dinero que el candidato demócrata Joe Biden si quisiera.  “No lo olviden no soy malo en eso y soy presidente. Entonces llamo a un tipo, al director de Exxon por ejemplo” Trump pasó a describir una conversación hipotética: “¿Cómo estás? ¿Cómo va la energía? ¿Cuándo haces la exploración? Oh, ¿necesitas un par de permisos? “Cuando llamo al director de Exxon, le digo: ‘Sabes, me encantaría (que) me enviaras 25 millones de dólares para la campaña’. ‘Absolutamente señor’ ”, contestó Trump simulando la respuesta del CEO. 

El ahora saliente presidente de EEUU hizo campaña directamente hablándole a estos sectores y esto quedó muy claro en el último debate presidencial. Fue cuando sucedió el siguiente diálogo: 

—Haré la transición. La industria petrolera contamina y tiene que ser reemplazada por la energía renovable —dijo Biden.  

—¿Te acordarás de eso, Texas? ¿Se acordarán de eso, Pennsylvania, Oklahoma, Ohio?-, lo interrumpió a gritos Trump, dirigiéndose a estos estados petroleros. 

Kamala Harris, la vicepresidenta electa, tiene un gran historial en responsabilizar a las grandes petroleras por bloquear la acción en el Congreso sobre el cambio climático. “Las compañías petroleras han gastado millones de dólares para bloquear la acción sobre el cambio climático” escribió en Twitter en marzo del 2019.  

Lo interesante es que Biden no habla de la Crisis climática como un costo sino como una oportunidad y como parte de la recuperación post-pandemia para crear millones de empleos verdes.

El plan climático de Biden muestra hasta qué punto la crisis climática logró instalarse como parte de la agenda política de Estados Unidos. 7 de cada 10 personas que votaron a Biden piensan que la crisis climática es muy importante en su voto. ¿Cuánto faltará para que estas sean unas de las cosas por las que votemos a alguien acá? ¿Tendrán un rol importante en las próximas elecciones presidenciales argentinas o es algo aún muy lejano?

Pasar de un presidente negacionista a uno que asegura que liderará la lucha frente a la Crisis climática en el segundo país más contaminante del mundo parece ser un sueño hecho realidad. Ahora, Joe Biden enfrentará un reto todavía mayor: convertir esas promesas en acción. ¿Lo logrará? Lo dejamos para los próximos capítulos…

Fuente https://www.eldiarioar.com/

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