Un tributo a las feministas argentinas

Jurista y académica anglo-brasileña, Jessica Carvalho Morris vivió un año en Argentina y documentó el ardor de la Marea Verde. Una militancia popular y transversal que se vio apenas interrumpida por la pandemia mundial pero nunca doblegada en sus objetivos, pasiones e intereses: la que consiguió que fuera ley. 

Imagen: Jose Nico

¡Los movimientos feministas en Argentina lo lograron! Después de décadas de acción colectiva, la Marea Verde, que incluye pibas, históricas, movimientos LGBTIQ+, indígenas, villeras y una larga lista de otres, logró que el aborto sea legal, seguro y gratuito en el país. Con esto, Argentina se convierte en el quinto país de América Latina en garantizar el acceso a la interrupción voluntaria del embarazo junto con Cuba, Guyana, Guayana Francesa y Uruguay.

Como parte de mi doctorado en Derechos Humanos en el Centro de Estudios Sociales dela Universidad de Coimbra, Portugal, y con el objetivo de aprender de y sobre la lucha de los movimientos feministas para legalizar el aborto, en febrero de 2020 me mudé a Buenos Aires para hacer mi trabajo de campo. Al llegar pude sentir de inmediato la energía de la Marea Verde, de esta ola de movimientos feministas que representan la lucha por los derechos sexuales y reproductivos y por la autonomía de los cuerpos y que transformó el color verde en sinónimo de lucha por el aborto legal. La Marea Verde estaba en todas partes de la ciudad. Casi a diario se organizaban reuniones, fiestas y protestas por la legalización del aborto. Fueron eventos hermosos y llenos de potencia feminista. Miles de personas marcharon por las calles cantando a una sola voz: ¡que sea ley! Recuerdo mi emoción de sentirme en el epicentro de esta Marea. A mi alrededor había personas de las más diversas edades, madres con sus hijas pequeñas, abuelas con sus nietas adultas, mujeres indígenas, villeras, trans y travestis, todas con un objetivo común: la defensa de la autonomía de sus cuerpos.

El nuevo presidente recién había asumido y se comprometió a discutir el proyecto de ley en el primer semestre de 2020 y todo indicaba que así sucedería. Pero de repente el mundo paró. La pandemia de covid-19 llegó al país y se decretó el aislamiento social obligatorio. Todo se cerró, ya no podíamos encontrarnos físicamente, ni salir a la calle. Argentina vivió la cuarentena más larga del mundo. En Buenos Aires, fueron 234 días de aislamiento. El hecho de no poder estar en las calles, fue como si les hubieran quitado su espacio a los movimientos feministas. Recuerdo una charla con Ruth Zurbriggen, una de las fundadoras de La Revuelta, quien me dijo “los movimientos feministas en Argentina tienen un lugar, un lugar nuestro y es en las calles. Un lugar de encuentros, de fiestas, de reclamo, de exigencia”. 

Pero aun “sin las calles” la Marea Verde no se detuvo, se reinventó y encontró formas creativas para avanzar en la lucha: realizaron talleres, clases, debates, vigilias, protestas y celebraciones virtuales. Sin embargo, no todo fue virtual. También hicieron intervenciones feministas en la ciudad. Recuerdo que me desperté el 28 de mayo y vi (por la ventana) las calles tomadas por el color verde. Era el 15º aniversario de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, seguro y gratuito y como no era posible salir a celebrar, la Marea Verde ocupó la ciudad con carteles exigiendo el aborto legal. También se hicieron cacerolazos y banderazos donde pudimos participar desde nuestras casas y, al final del aislamiento obligatorio, pero respetando la distancia, se organizaron caravanas de autos, bicicletas, motocicletas por la aprobación de la ley.

La Marea Verde siguió pulsando y así mantuvo el debate en la agenda política y social y, con una estrategia de organización horizontal, colectiva y diversa, logró descriminalizar socialmente el aborto. El aborto era ahora un tema de debate en las casas, los medios de comunicación, las escuelas y las universidades. Muchas de las integrantes de la Campaña me contaron que luego de unirse a esta lucha, sus madres, tías y amigas contaron sus experiencias, hasta entonces secretas, de abortos. El aborto salió del armario.

Fueron décadas de lucha, de mucha resiliencia y perseverancia, de muchos obstáculos superados. En 2020 la Marea Verde se reinventó y mostró una enorme capacidad de movilización y articulación y, el 30 de diciembre, conquistó el aborto legal para todas las personas con capacidad de gestar. Esta victoria es monumental y central para la lucha feminista y para la lucha por la transformación social, no solo para el país, sino para la región. Los movimientos feministas en Argentina nos muestran la fuerza de la acción y la construcción colectiva y nos hacen creer que otro mundo es posible.

*Profesora de Derecho en universidades de Estados Unidos y Brasil. Actualmente doctoranda en Derechos Humanos en el Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Coimbra, Portugal.

Fuente Pagina 12

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